Durante tiempo, se ha considerado parte de la sabiduría popular que el consumo de leche en niños aumenta de forma considerable la producción de mocos y, en consecuencia, la cantidad de infecciones que sufren los mismos durante los años más vulnerables de sus vidas, cuando son más más pequeños.

Sin embargo, hoy conocemos con certeza que la leche sea responsable de producir mocos es un mito que carece de respaldo científico. La realidad es muy distinta y el hecho de desconocerla pudiera ser la causa de otros problemas de salud para el niño en pleno crecimiento.

La relación entre las infecciones y los niños

Durante los primeros años de vida de un niño las infecciones son una constante que hay que hacer frente de forma oportuna. Como madre, padre o responsable de un niño, tener la expectativa de que dichas infecciones se pueden evitar carece de sentido, pues sus organismos en pleno desarrollo son más vulnerables a los elementos externos.

Durante la edad preescolar, los niños suelen sufrir de 6 a 8 infecciones por año. Esta frecuencia se reduce a un promedio de 5 durante la edad escolar. A medida que el niño crece y se desarrolla, el número de infecciones cada año se reduce.

Los catarros, condición que representa la gran mayoría de las infecciones que se experimentan durante los primeros años de vida, vienen acompañados de abundantes mocos y tos. Estos mocos no son parte de la infección, sino que funcionan como mecanismo de defensa para ayudar al sistema respiratorio a protegerse.

El aporte de la leche

Antes de hablar sobre la verdadera relación entre el producto lácteo y los mocos, vale la pena entender el aporte de la leche en la nutrición, especialmente para niños pequeños. Este es un alimento esencial debido a su aporte nutritivo, principalmente compuesto por altos niveles de calcio, magnesio, vitamina B, K E, A, D, selenio, fósforo y proteínas de diferentes tipos.

Uno de los nutrientes más importantes en la leche es el calcio, responsable del buen funcionamiento de los huesos y las articulaciones. Durante el desarrollo del niño, el sistema óseo experimenta cambios drásticos, por lo que el aporte de calcio es especialmente importante.

El calcio en la leche es el más fácil de absorber por el organismo, esto es por los otros nutrientes presentes en el alimento.

La verdadera relación entre la leche y los mocos

Debido a la trascendencia del mito, varios estudios científicos se han centrado en comprobar cuánto hay de cierto en que la leche sea responsable de una mayor producción de mocos, incidiendo, también de forma equivocada en un mayor número de infecciones en niños.

Dichos estudios no han logrado demostrar que la leche provoque tal cosa en el organismo, sino lo contrario.

Es decir, el consumo de leche es completamente seguro en relación con la producción de mocos, así como tampoco es capaz de empeorar un caso de catarro o similar al intensificar los síntomas.

El único resultado relativamente similar en los estudios ha sido una producción más elevada dela moco intestinal como consecuencia de los nutrientes en la leche. Sin embargo, el moco intestinal no tiene nada que ver con la que se produce en el sistema respiratorio y, además, esta cumple una importante función protectora en el sistema digestivo.

la leche no produce mocos

La verdadera relación entre la leche y los mocos

Debido a la trascendencia del mito, varios estudios científicos se han centrado en comprobar cuánto hay de cierto en que la leche sea responsable de una mayor producción de mocos, incidiendo, también de forma equivocada en un mayor número de infecciones en niños.

Dichos estudios no han logrado demostrar que la leche provoque tal cosa en el organismo, sino lo contrario.

Es decir, el consumo de leche es completamente seguro en relación con la producción de mocos, así como tampoco es capaz de empeorar un caso de catarro o similar al intensificar los síntomas.

El único resultado relativamente similar en los estudios ha sido una producción más elevada dela moco intestinal como consecuencia de los nutrientes en la leche. Sin embargo, el moco intestinal no tiene nada que ver con la que se produce en el sistema respiratorio y, además, esta cumple una importante función protectora en el sistema digestivo.

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